Enrique se veía apático acostado en una cuna junto a la ventana lejana. Su cabeza estaba grotescamente inflamada y aun así el cuero cabelludo estirado se veía brillante. Sus pequeños brazos y piernas yacían flácidos como los de una rana y parecían extrañamente arrugados, como un globo en forma de persona que mi padre me hizo cuando era pequeña después de que el torso y las extremidades se habían desinflamado.
Related Stories
Fin de año 2014-2015
Su apoyo nos ha dado los recursos para llevar instalaciones de servicio a una comunidad que no tenía ninguna. El…
L6.7 millones en equipos donará Camo a hospitales
Tegucigalpa, Honduras Equipos y suministros médicos entregará la Fundación Camo a hospitales y centros de salud en el país para…