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News

A Breath of Life for Honduras’ Newborns

At the Juan Manuel Gálvez Hospital in rural Honduras, babies born too soon once faced slim odds of survival. No equipment and a lack of specialized training meant many fragile lives were lost before they had a chance to begin.

But in early 2025, everything changed.

Thanks to a partnership between CAMO and Salem Health Hospitals & Clinics in Oregon, modern neonatal equipment—along with something even more powerful—arrived: education. A team of U.S. professionals, including respiratory therapists Karen Schell and Dana Henscheid, and neonatal specialist Mary Sayler, trained Honduran staff in life-saving techniques like CPAP, oxygen delivery, and neonatal stabilization.

The results were immediate. Within days, premature twins survived thanks to the new care protocols. And in just a few months, the hospital’s neonatal mortality rate dropped from 22.6% to 7.7%.

“We’ve improved survival not just because of better equipment,” said Dr. Douglas Carranza, head of pediatrics, “but because our team now has the training to use it effectively.”

This story is a reminder: when knowledge is shared, lives are saved. Sustainable healthcare is not built on supplies alone—it depends on skilled hands, informed minds, and cross-border collaboration.

CAMO continues to deliver both: equipment and education. Together, they bring hope where it’s needed most.

By the Numbers: Impact of Training + Equipment
  • 6% 7.7%
    Drop in neonatal mortality at Juan Manuel Gálvez Hospital (July 2024 to May 2025)
  • 58 newborns treated for serious complications in late 2024
    • 17 deaths
  • 26 newborns treated in early 2025
    • Only 2 deaths
  • 9 containers of medical equipment and supplies delivered by CAMO in the past year
    • 16,504 boxes of materials
    • 282 major medical equipment items
    • Valued at over $2.5 million USD
    • Lives saved: priceless
Noticias

Una esperanza de vida para los recién nacidos de Honduras

En el Hospital Juan Manuel Gálvez, en una zona rural de Honduras, los bebés prematuros enfrentaban pocas probabilidades de sobrevivir. La falta de equipo y de formación especializada significaba que muchas vidas frágiles se perdían antes de siquiera comenzar.

Pero a inicios de 2025, todo cambió.

Gracias a una alianza entre CAMO y Salem Health Hospitals & Clinics en Oregón, llegó equipo neonatal moderno… junto con algo aún más poderoso: la educación. Un equipo de profesionales estadounidenses, entre ellos las terapeutas respiratorias Karen Schell y Dana Henscheid, y la especialista en neonatología Mary Sayler, capacitó al personal hondureño en técnicas vitales como CPAP, administración de oxígeno y estabilización neonatal.

Los resultados fueron inmediatos. En pocos días, unos gemelos prematuros sobrevivieron gracias a los nuevos protocolos de atención. Y en tan solo unos meses, la tasa de mortalidad neonatal del hospital bajó del 22.6% al 7.7%.

“No solo hemos mejorado la supervivencia por tener mejor equipo”, señaló el Dr. Douglas Carranza, jefe de pediatría, “sino porque nuestro personal ahora tiene la formación para usarlo de forma efectiva”.

Esta historia nos recuerda que cuando se comparte el conocimiento, se salvan vidas. La atención médica sostenible no se construye solo con insumos, sino con manos capacitadas, mentes informadas y colaboración entre países.

CAMO sigue entregando ambos: equipo y educación. Contigo llevamos esperanza a quien más lo necesita.

En cifras: impacto de la capacitación + equipo

  • 22.6% ➝ 7.7%
    Reducción en la mortalidad neonatal en el Hospital Juan Manuel Gálvez (julio 2024 a mayo 2025)
  • 58 recién nacidos tratados por complicaciones graves a finales de 2024

    • 17 fallecimientos

  • 26 recién nacidos tratados a inicios de 2025

    • Solo 2 fallecimientos

  • 9 contenedores de equipo médico e insumos entregados por CAMO en el último año

    • 16,504 cajas de materiales

    • 282 equipos médicos mayores

    • Valor estimado: más de $2.5 millones USD

    • Vidas salvadas: invaluables

Testimonials

Ten Years of Hope: CAMO Walking Beside Dariela

Since she was just three years old, Dariela Julissa Bajurto has walked a path filled with challenges, strength, and love. Born with a congenital malformation in her left foot and hand, she has never let that define what she can achieve. With the continued support of CAMO’s Prosthetics and Orthotics Program, she has learned not only to walk—but to dream without limits.

Today, Dariela is 12 years old and lives with her mother in the rural community of Gualtaya, Belén Gualcho.

Though the difference in length between her legs has increased over time, she doesn’t stop. Thanks to support from the FAKS Foundation, she recently received a new prosthesis that allows her to keep moving forward—physically and emotionally—toward her future.

“What I want most is to keep walking so I can keep studying,” she says with a mix of shyness and determination. She’s in seventh grade at her local school and dreams of becoming a stylist. “I’ve already started learning—I’m doing acrylic nails,” she shares excitedly, her eyes shining with hope.

Her mother, María Ofelia Matheu, is a single mom and works in agriculture to support her small family.

“We are so grateful to CAMO because they’ve always opened their doors to us, and thank God my daughter is moving forward,” said Ofelia, full of emotion.

Behind every prosthesis, every appointment, and every smile, there are generous hearts who believe in the power of solidarity.

Noticias

Diez años de esperanza: CAMO caminando junto a Dariela

Desde que tenía solo tres años, Dariela Julissa Bajurto ha recorrido un camino lleno de desafíos, fuerza y amor. Nació con una malformación congénita en su pie y mano izquierda, pero eso nunca ha definido lo que puede lograr. Con el apoyo constante del Programa de Prótesis y Órtesis de Fundación CAMO, ha aprendido no solo a caminar, sino a soñar sin límites.

Hoy, Dariela tiene 12 años y vive junto a su madre en la comunidad de Gualtaya, en Belén Gualcho.

Aunque la dismetría en su pierna izquierda ha aumentado con el tiempo, no se detiene. Gracias al respaldo de la Fundación FAKS, recientemente recibió una nueva prótesis que le permite seguir avanzando—literal y emocionalmente—hacia su futuro.

“Lo que más deseo es seguir caminando para poder estudiar”, dice con una mezcla de timidez y firmeza. Actualmente cursa el séptimo grado en su aldea, y sueña con ser estilista. “Ya comencé mi preparación y estoy haciendo uñas acrílicas”, cuenta entusiasmada, mientras sus ojos brillan de ilusión.

Su madre, doña María Ofelia Matheu, es madre soltera y trabaja en la agricultura para sostener a su pequeña familia.

“Estamos muy agradecidas con CAMO porque aquí siempre nos han abierto las puertas, y gracias a Dios mi hija ha salido adelante”, compartió doña Ofelia con emoción.

Detrás de cada prótesis, cada consulta y cada sonrisa, hay corazones generosos que creen en el poder de la solidaridad.

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