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Testimonios

Irene Manzanares camina de nuevo tras cirugía en CAMO

Con un dolor que describía como insoportable, Irene Orbelina Manzanares enfrentó una travesía de un día completo desde Jutiapa, Atlántida, hasta Santa Rosa de Copán, donde está la sede de CAMO.

Su objetivo fue encontrar alivio para un padecimiento que la había paralizado durante cinco largos años.

Una hernia cervical comprimía su columna, afectando su movilidad y calidad de vida. Caminar, incluso mantenerse de pie, era casi imposible.

Los altos costos de una cirugía en clínicas privadas habían cerrado todas las puertas.

Irene conoció el programa de Neurocirugía de Fundación CAMO y decidió realizar el viaje con mucha fe y esperanza.

Llegó sostenida por familiares, incapaz de moverse por su cuenta.

Fue atendida por la Dra. Jennifer Tábora, neurocirujana que evaluó su caso y decidió operarla de inmediato.

Irene recuperó la capacidad de caminar y el dolor que durante años la limitó desapareció.

“Gracias a Fundación CAMO esta cirugía fue posible, yo no tenía los recursos para pagar en una clínica privada” dijo alegre Irene.

Testimonials

Irene Manzanares Walks Again After Surgery at CAMO

With pain she described as unbearable, Irene Orbelina Manzanares undertook a full day’s journey from Jutiapa, Atlántida, to Santa Rosa de Copán, where CAMO’s headquarters are located.

Her goal was to find relief for a condition that had paralyzed her for five long years.

A cervical hernia was compressing her spine, affecting her mobility and quality of life. Walking, even standing, was almost impossible.

The high cost of surgery at private clinics had closed all doors.

Irene learned about the Neurosurgery Program at CAMO and decided to make the journey with faith and hope.

She arrived supported by family, unable to move on her own.

She was treated by Dr. Jennifer Tábora, a neurosurgeon who assessed her case and decided to operate immediately.

Irene regained the ability to walk, and the pain that had limited her for years disappeared.

“Thanks to CAMO, this surgery was possible; I couldn’t afford to pay for a private clinic,” said Irene, happily.

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